Han pasado 40 días desde que me quede sin el iPhone 4 y 3 años desde que hacia uso de uno. De principio sentí una gran dependencia, era como ese ex-fumador que estaba dejando el tabaco y que en los momentos de espera o después de las comidas sentía ganas de fumar, luego me tube que acostumbrar a tener un móvil normal y corriente, con el que tan solo podía llamar y enviar sms, después decidí probar la competencia y me hice con un HTC Desire con android 2.2  y una BlackBerry 8250 curve, y a día de hoy sigo con un simple móvil.

La verdad es que parece mentira que cuando nos acostumbramos a algo, podamos sentir tanta dependencia sobre ello y mas aun sobre un aparato tecnologico.
Hay una frase que he repetido muchas veces y que mis conocidos deben de estar ya artos de escucharla y es:
“el iPhone es mas que es un teléfono, es el gadget perfecto que te permite hacer de todo en un solo dispositivo”.
Como estas 5 semanas han dado para mucho, he decidido fraccionarlo por capítulos para que no sea tan pesado de leer.

Semana 1: La ausencia

Durante los primeros días comencé a echar en falta muchas cosas que suelo hacer habitualmente, como mirar la hora en el movil ( ya que no tengo reloj ), escuchar música online mientras me ducho para animarme el dia, hacer fotos a curiosidades que veo por la calle y subirlas a la red.
A medida que van pasando los dias te das cuenta lo practico que es tener un iphone, sobre todo para según que trabajos, utilizarlo como nivel para nivelar una lavadora, utilizar el flash como linterna para poder ver las fugas de agua o la camara de fotos para registrar un desperfecto y escanear el numero de serie.
Pero donde realmente sientes la dependencia es a estar conectado a internet, el no saber saber si te han mandado un mail importante en algun momento del dia cuando no estas en la oficina, o mirar una determinada pagina que alguien te ha proporcionado, o si tienes una idea no tener donde apuntarla.
Antes lo primero que hacia nada mas levantarme era mirar el correo en el iphone, cuando me llegaba un correo lo miraba y si hacia falta lo respondía en cualquier momento del día, cada vez que tenia una buena idea, lo escribía en el bloc de notas o en evernote para cuando llegara a la oficina poder editarlo con el ordenador.
Pero todo eso cambio… ahora estoy conectado a la red cuando de verdad debo de estarlo y disfruto de los momentos sin interrupciones cuando no estoy trabajando.

 

 

By | 2011-05-18T13:01:02+00:00 Mayo 19th, 2011|Uncategorized|